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Un peine… y otros dos peines famosos entre nosotros

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Un peine… y otros dos peines famosos entre nosotros

The foundational myth that links the birth of primitive art to that of modern art is still alive. Both, lacking legitimacy, attempted…
The foundational myth that links the birth of primitive art to that of modern art is still alive. Both,…

The foundational myth that links the birth of primitive art to that of modern art is still alive. Both, lacking legitimacy, attempted to legitimize each other. In this forced process, where primitive art is supposedly converted into a “talisman,” a dark truth of plunder remains hidden. As a result, the habit of comparing both and seeking their similarities emerged.

 

In this context, it is significant to examine these two combs, which belong to the mentioned contexts (the British comb being an artifact that would fit into the former, and Meireles’ comb being an object of contemporary art) and observe the immediate differences between them.

Beyond their apparent similarity, profound differences are discovered. The British comb is simply an object of colonial appropriation in Zanzibar. It is displayed in a showcase consistent with anthropology museums, alongside many others of its kind, yet nothing is explained about its functional or historical context. The history of British presence in Zanzibar is not explicitly outlined, and even its origin could be questioned because Zanzibar is, within the islands, the center. It is likely that the location label was assigned to it as a museum classification necessity rather than a description of its characteristics.

Little reflection has been given to this display: it is merely another artifact produced by English colonial history. For both reasons (the anthropological context and being a product of colonial history that is difficult to narrate), it appears outside its historical and functional context. This type of display, the only one until 1931, is questioned starting from the exhibition “La vérité sur les colonies” (1931), which does not emphasize the similarities between modern and “primitive” art and does not ignore the conditions of colonization.

 

Meireles’ comb, part of a politically engaged conceptual artist’s work, appears in a Brazilian contemporary art magazine called Malasartes. It is embedded in the context of ethnic conflicts in his country, Brazilian politics, and global capitalism. In these ethnic conflicts (its name itself, “Black Penter,” is a nod to the Black Panthers), it symbolizes blackness since it is specifically designed for very curly hair and is even used as a weapon by black individuals.

 

Politically, it is part of his work “Inserciones,” which strongly challenges the status quo, including the art establishment (it is a kind of counterpart to Duchamp’s objet trouvé because, instead of appropriating objects for the art world, it circulates intervened objects from that world). Within the context of neoliberalism, the discourse around the comb (and the other objects in his “Inserciones” series) questions capitalism. In conclusion, we revisit the comparison and deduce that capitalism is the invisible thread that connects the two combs: it is what plunders the first comb and is contested by the second.

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El mito fundacional que relaciona el nacimiento del arte primitivo con el del arte moderno sigue vivo. Ambos, carentes de legitimidad, intentaron legitimarse mutuamente, y en este proceso forzado por el cual, bajo una supuesta conversión del arte primitivo en un “talisman”, se oculta una oscura verdad de saqueo, se generó el hábito de comparar ambos y buscar sus similitudes.
En este contexto, es significativo examinar estos dos peines, que pertenecen a las áreas mencionadas (el británico siendo un artefacto que encajaría en el primero, y el de Meireles siendo un objeto de arte contemporáneo) y observar las diferencias que se pueden establecer de inmediato entre ellos.
Más allá de su aparente similitud, se descubren diferencias profundas. El peine británico sencillamente es objeto de apropiación colonial en Zanzíbar. Respecto a su display, se muestra en una vitrina en línea con los museos de antropología, junto a muchos otros de su tipo, pero no se explica nada sobre su contexto funcional o histórico. La historia de la presencia británica en Zanzíbar no se describe explícitamente, e incluso su origen podría cuestionarse porque Zanzíbar es, dentro de las islas, el centro, y es probable que la etiqueta de localización simplemente lo haya asignado a ese lugar como una necesidad clasificatoria del museo, y no como descripción de sus características.
No ha habido mucha reflexión en esta exhibición: simplemente es otro artefacto producido por la historia colonial inglesa. Por ambas razones (por el contexto antropológico de “desidentificación criminal” en que llega al museo (Hal Foster, 2021) y ser un producto de una historia colonial difícil de narrar), aparece fuera de su contexto histórico y funcional. Este tipo de display, considerado la única opción hasta 1931, se cuestiona a partir de la exposición “La vérité sur les colonies” (1931), la primera que no resalta las similitudes entre el arte moderno y el “primitivo” y no ignora las condiciones de la colonización.
El peine de Meireles, un artista conceptual políticamente comprometido, forma parte de una obra de arte que aparece en una revista brasileña Malasartes. Está inserto en el contexto de conflictos étnicos en su país, la política brasileña y el capitalismo global. En los conflictos étnicos (su nombre mismo, Black Penter, es un guiño a los Black Panthers), simboliza la negritud ya que es específico para cabello muy rizado e incluso se utiliza como arma por personas negras.
Políticamente, forma parte de su obra “Inserciones”, que desafía potentemente el statu quo, incluso el statu quo del arte (es una especie de contrapartida al object trouvé de Duchamp porque, en lugar de apropiarse de objetos para el mundo del arte, saca a circulación, desde ese mundo, objetos intervenidos). Y dentro del contexto neoliberal, el discurso en torno al peine (y los otros objetos de su serie “Inserciones”) cuestiona el capitalismo. Así pues y para concluir, retomamos la comparativa y deducimos que el capitalismo es el hilo invisible que une los dos peines: es el que saquea el primer peine y el que es contestado por el segundo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anexo 4. Tabla. Algunas de las preguntas, interpretaciones y conclusiones que sacamos sobre el display de estos objetos, que constituyen, entre todas, una gran pregunta sobre la naturaleza del propio display.

Sobre el display ¿cuál es la intervención del medio? El peine de la izquierda El peine de la derecha
Peine de Zanzíbar, peine del Museo Británico Black Pente, Peine negro, foto del peine del Proyecto Peine Negro.
Contextualización en cuanto a naturaleza del objeto: materialidad o virtualidad. Naturaleza Material, en un conjunto de objetos materiales Imaginario, virtual. Es una idea.
Localización Un conocido museo. Revistas digitales, lugares virtuales.
Características particulares Decorado, dos filas de dientes. No.
Utilidad potencial para… Especifica
Contextualización geográfica. Sobre su origen y procedencia Lugar de procedencia Zanzíbar con interrogación. Es probable que se atribuya a Zanzíbar porque sea el lugar con más poder entre los próximos. Nos afecta a todos.
Nombre étnico asociado Suajili: área muy amplia, probablemente se usa esta clasificación a efectos de organización del museo.
Contextualización práctica: sobre su utilidad Referencias al “peinar” o al peinar cabello No. Hay referencias en la intervención de Glenn Ligon, también en apariciones posteriores de la obra. No se ha arrancado del todo de su contexto originario, y se da razón de su peculiaridad (para peinar tal tipo de cabello) dentro del grupo de útiles al que pertenece.
Contextualización comercial, sobre su estatus comercial ¿Es una propiedad ese objeto? El museo no se acuerda o no sabe cómo fue “adquirido” ese peine. Adquirir significa “ganar con trabajo propio o industria”, y tal vez no es la palabra más adecuada para ser usada en el contexto del Museo Británico. No
Contextualización en el marco de otros objetos
¿Es relevante o irrelevante? ¿Se considera relevante o representativo, qué papel se le otorga en el conjunto de objetos al que está asignado y cómo se asigna a ese conjunto de objetos?
¿Cómo se considera o cuál es la clasificación implícita o subyacente que lo hace relevante o irrelevante?

No se selecciona como relevante.
En esa selección, se excluyen criterios como la frecuencia de aparición de un objeto, su representatividad para un grupo de objetos, las historias referidas a las adquisiciones de dichos objetos (procedimientos dudosos que se afirma desconocer), su relevancia para la población que ocupa en la actualidad estos espacios u otros muchos criterios

Aparece en el mismo espacio impreso junto con otras fotos de objetos de la obra Inserciones.
Contextualización identitaria ¿Es clara o cobarde? ¿Designa, o se produce solo por un interés clasificatorio?
¿Es una maniobra identitaria que interpela, o sirve solo a la clasificación?
Contextualización identitaria enfocada a procedimientos clasificatorios del museo. La identidad a la que se refiere es confusa, difusa: Zanzíbar, Suajili. Los pueblos que hablan suajili se sitúan en un área geográfica muchísimo mayor que Zanzíbar Interpela a todos a propósito del pelo de los negros, y les da, en una de las sucesivas apariciones que forman parte de la obra, una dirección para responder.
¿Cuál es el conjunto total de objetos con el que se exhibe? ¿Conjunto de objetos del museo o de la página? Los ocho millones de objetos del museo han tenido una historia clasificatoria muy confusa y no regida por ojo artístico ni científico, sino por otro tipo de mirada.
Los objetos son: antiguos, de valor, de países remotos (respecto al centro), símbolos de poder.
Los otros objetos gráficos en los que se inserta el peine son de la misma naturaleza, en el caso de las Inserciones en circuitos ideológicos, son iconos industriales o moneda, pero en todo caso quieren ser un revulsivo que tiene un sentido único en su obra Inserciones.
¿Se lanza el mensaje de que es un objeto principal o subalterno? ¿Qué importancia se le da? Claramente, es un objeto subalterno dentro de la colección. De hecho, en el espacio virtual, muchos de los enlaces a Zanzibar están vacíos. Claramente, es un objeto central.
¿En qué categoría artística o museística parece que se integra? ¿Qué es? ¿Escultura, objeto antropológico, foto, ready-made, curiosidad, excusa, icono? Tal vez se considera dentro de la colección etnográfica. Tal vez se considera obra de arte. El peine de Duchamp se considera escultura. Seguramente habría dudas si hiciéramos una encuesta, dudas cuyo correlato factual son todos los movimientos de objetos que la institución ha hecho de unos lugares a otros. Es parte de una obra de arte conjunta que incluye no solo los objetos, sino fundamentalmente los procesos de retroalimentación, que se consideran parte de la obra.
¿Cómo es su instalación? ¿Cuál es su entorno material inmediato? Una vitrina cerrada, al modo etnográfico. Aséptica, distante. El objeto puede haber sido encontrado en un medio poco higiénico. El objeto es frágil y puede romperse. El objeto es intocable. El objeto pudiera ser robado por los visitantes. No admite duplicaciones. Destaca en una página impresa.
¿Qué hace que se convierta en algo que debe ser mirado? ¿Qué lo constituye en “arte”? Puede ser:
La decoración que tiene.
El que se vea que es manufacturado.
El que esté en la vitrina.
El que esté en el museo.
El discurso.
Contextualización temporal: ¿A qué tiempo se refiere? ¿Cuál es su referente temporal? El pasado. Hoy deja de ser relevante. El futuro. Nos está interpelando. Nos despierta.
Maniobras de autojustificación. ¿Se está estetizando el objeto? ¿Se subrayan aspectos ornamentales irrelevantes? El texto del British subraya unas espirales que no son relevantes. No.
Contextualización histórica.

¿Cómo ha llegado a estar el objeto donde está?

¿Cómo se ha producido la presencia del objeto en ese aquí y ahora? En la historia colonial de occidente. Este hecho se silencia, y no se da ninguna explicación sobre la interrelación entre Zanzibar y el imperio británico, salvo ese “desconocimiento de cómo fue ¿adquirido? el objeto”. No se ha producido este inicio en la historia colonial, sino que el objeto ha sido traído como forma de respuesta al sistema capitalista y al sistema del arte.
¿Continúa su historia? ¿Tiene una proyección de futuro? No. Ese objeto ha muerto para siempre en la vitrina, como esos otros ocho millones de objetos, solo acariciados un instante por la retina del visitante, pero atesorados con celo en London. Sí. Sigue siendo motivo de discusión, existen nuevas versiones, nuevas rutas, retroalimentaciones del autor o de otros artistas, como demuestra la tesis de Teresa Cristina Jardim
Etc. etc. etc.

Un abrazo, desde España,  al Museo Arqueológico de La Serena, en Chile.

 

Mensaje para los altos cargos del British Museum

Estimados señores, aún no me he estudiado su museo. Tampoco he tenido oportunidad de verlo despacio. Pero he visto en él un peine, un peine que tienen ustedes, digamos, en un rinconcito. Está cubierto de polvo, en el sentido de que está minusvalorado y olvidado. Además, señores del British, parece que se han quedado ustedes en el estadio de la descripción preicográfica de las piezas de arte, porque sólo hablan de esa pieza a ese nivel. La foto que me han aportado es espléndida, pero el objeto está desnudo, carente de discurso, carente de historia. Señores y (espero) también señoras, les exhorto, desde mi subalterna posición de española, pobre y estudiante,  a que hagan un esfuerzo por ese peine. Concéntrense en él. Y, cuando tengan una excelente idea para él, extrapólenla a los ocho millones de objetos del museo.
Por supuesto, para ello hará falta mucho más personal, mucho más presupuesto, mucha más inversión. No les importe a ustedes pasar de las joyas de palacio a los peines de madera de Zanzíbar, y les deseo un hermoso viaje.
Firmado: Úrsula Bischofberger Valdés, estudiante de arte.

 

Message for the senior officials of the British Museum: Dear sirs, I have not yet studied your museum. Nor have I had the opportunity to see it slowly. But I have seen in it a comb, a comb that you have, let’s say, in a corner. It is covered in dust, in the sense that it is undervalued and forgotten. In addition, gentlemen of the British, it seems that you have stayed in the stage of pre-icographic description of art pieces, because you only talk about that piece at that level. The photo you have provided me is splendid, but the object is naked, lacking discourse, lacking history. Gentlemen and (I hope) also ladies, I exhort you, from my subordinate position of Spanish, poor and student, to make an effort for that comb. Concentrate on it. And, when you have an excellent idea for it, extrapolate it to the eight million objects in the museum. Of course, this will require much more staff, much more budget, much more investment. Do not mind you going from palace jewels to Zanzibar wooden combs, and I wish you a beautiful journey. Signed: Úrsula Bischofberger Valdés, art student.

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